Como en casa

Mi blog vio la luz, el día 18 de octubre de 2012... Y vuelve a renacer hoy 13 de febrero de 2023. Espero que cuando me visiten se sientan como en casa, con la confianza de opinar sobre cualquier post, artículo o reseña. Se aceptan comentarios, correcciones y críticas siempre que sean escritas con educación, espero alimentarme de ustedes y viceversa. Creo en el continuo aprendizaje... aprendamos juntos.

domingo, 5 de enero de 2014

EL ORIGEN DEL DESEO... de Noelia Amarillo


El primero de la serie:  Las crónicas del templo.

Sinopsis:
Karol, testigo y narrador de esta serie de novelas, disfruta del sexo de una manera un tanto peculiar y por eso será él quien nos introducirá en el Templo del Deseo, donde todas las fantasías secretas y los deseos más reprimidos encuentran su lugar. La primera entrega de la serie está protagonizada por Eberhard, quien no se atrevía a expresar sus deseos más que dos únicos días al año. Y uno de esos dos días de uno de esos años, Sofía tuvo la suerte de toparse con él. 

Él es distinto de todas las personas que ella haya conocido. Está enamorado, confundido y asustado, todo por culpa de una fantasía que es una obsesión; una obsesión de la que reniega. Sin embargo Sofía disfruta demasiado con los deseos de los demás como para consentir que él no la haga partícipe del suyo. Así que averigua que las fantasías de Eberhard están íntimamente relacionadas con… ¿De verdad quieres saberlo?


Reseña:

Noelia Amarillo nunca deja de sorprenderme… ya con El sacrificio del Verdugo me dejó maravillada, pero ahora, me ha dejado intrigada y alucinada…
La imaginación de esta mujer es prodigiosa… y hablarles del origen del deseo sería estropearles una historia original que os dejará con la boca abierta. Donde conocerán pasiones nuevas y curiosas, todo hay que decirlo.
Eberhard vive atormentado por la culpa… Karol le ayudará a liberarse de la misma, y aceptar su oscuro secreto…
Hay pasiones y pasiones… y aunque quieres controlarlas, a veces es imposible.
Pero… ¿Qué secretos guarda Karol? ¿Por qué crear el templo del deseo? ¿Qué busca y qué le atormenta?
Muchas preguntas que iremos descubriendo en cada volumen de las crónicas del templo.
No desvelo nada más… sería estropear una lectura apasionante, pero si advierto, que si no tienes una mente abierta a cualquier cosa, si no te gusta el erotismo en su máxima potencia, abstente de leer el origen del deseo…

Les dejo una muestra...

   "―¿Qué pretendes? ―preguntó en voz baja al polaco...
     ―¿No es obvio? Pretendo hacer realidad tu fantasía.
     ―¿Por qué? ―musitó acercándose de nuevo...
     ―Porque quiero oler tu pasión... "






NOVELAS DE AMOR... HECHAS EN ESPAÑA


   Las que me conocen saben que adoro leer novela romántica... y puedo recomendar muchas escritoras tanto extranjeras como españolas.

   Pero hoy quiero promover el producto HECHO EN ESPAÑA... Tenemos talento, calidad, y derrochamos simpatía...



   Conozcan una lista con algunas de las autoras de novela romántica 
"hecho en España"





                                          AHNA STHAUROS                                       
ALIEN DIOLCH
AMBER LAKE
ANA CASANOVAS
ANA ITURGAIZ
ANA R. VIVO
ÁNGELES IBIRIKA
ARLETTE GENEVE
AVA CAMPBELL
CHUS NEVADO
CLAUDIA VELASCO
CONNIE JET
D.W. NICHOLS
ELENA GRAQUIN
ELIZABETH BOWMAN
ENCARNI ARCOYA
GEMA SAMARO
HELEN C. ROUGE
HELENA NIETO
ISABEL KEATS
JULIA ORTEGA
JULIA ZAPATA
LAURA MORALES
LAURA NUÑO
LENA VALENTI
LOLA REY
LOLES LÓPEZ
LUCINDA GRAY
LURY MARGUD
LYDIA LEYTE
MAR CANTERO SÁNCHEZ
MAR CARRIÓN
MEGAN MAXWELL
MENCHU GARCERÁN
NOE CASADO
NOELIA AMARILLO
OLGA SALAR
OLIVIA ARDEY
PATRICIA SUTHERLAND
PILAR CABERO
REGINA ROMAN
RUTH M. LERGA
SAMY S. LYNN
TERESA CAMESELLE
YOLANDA QUIRALTE

Y MUCHAS MÁS…



VIVA EL TALENTO ESPAÑOL…



viernes, 3 de enero de 2014

Películas de amor con final triste...

  Llevo muchos días pensando en esto de los finales tristes y/o trágicos... ¿Se preguntarán por qué?, la respuesta es que como amantes de la novela romántica, siempre queremos historias con finales felices. Entonces, no llego a entender porque nos gustan tanto estas películas que nos hacen llorar y nos desgarran el alma.

 De todas las novelas románticas que han leído, ¿soportarían que sus protagonistas no terminaran juntos y felices?

  Pero el caso es que estás películas son hermosas, y nos llegan al corazón a pesar de que no tengan el final que todas soñamos...

Mi pregunta... 
¿Leerían novelas de amor sin final feliz?


   Les dejo una lista de las que recuerdo y me han hecho llorar, cada vez que las veo:
  • Un paseo para recordar
  • Love Story 
  • City of Angels
  • Noviembre dulce
  • Mensaje en una botella
  • Cumbres borrascosas
  • Lo que el viento se llevo
  • Titanic
  • Forrest Gump
  • Casablanca
  • Los puentes de Madison
  • Moulin Rouge
  • Ghost
  • Romeo y Julieta
  • El velo pintado
  • Expiación
  • La vida es bella
  • El pianista
  • Memorias de África
  • y muchas más....  

¿Conocen alguna película de amor con final triste además de estas? ¿Dime cuál?



jueves, 2 de enero de 2014

EL CLUB DE LECTURA DE LAS CHICAS TRAVIESAS de Sophie Hart


SINOPSIS:

Un barrio pintoresco, un club de lectura pequeño y tranquilo, y un repertorio de libros muy travieso... Una deliciosa novela romántica con un toque picante: la mezcla perfecta para cualquiera que busque una versión ligeramente más suave de Cincuenta sombras de Grey. Estelle decide crear un club de lectura para intentar mejorar la economía de su pequeño café, pero finalmente acaba siendo una idea mucho más atrevida de lo que nunca hubiera imaginado... 
Al ver que la primera reunión resulta un poco forzada, Estelle sugiere un libro erótico para encender la chispa y animar a los miembros del club, que aceptan la decisión con cierto recelo. Sin embargo, poco a poco, inspirados por esta lectura, cada uno de los participantes termina sacudiéndose sus inhibiciones y descubriendo una nueva faceta de sí mismo con resultados sorprendentes. 
En El club de lectura de las chicas traviesas encontrarás las historias de cómo distintas personas afrontan su sexualidad, una perfecta relación de libros para lectores osados, pero ante todo una novela descarada y sexi que destruye todo tipo de clichés sobre la literatura erótica.


RESEÑA


Tengo un grave problema, y es que cuando salgo de paseo o de compras y veo una librería, no puedo evitar entrar a curiosear. Eso me paso el 31 de diciembre… suena como si fuera hace una año, y solo han pasado dos días.
Pues estando en la librería, la portada de una novela me llamó mucho la atención y me acerqué a leer la sinopsis… ¿Qué creen que ocurrió?, pues que me dejó con ganas de más, y por lo tanto me la lleve.
Empecé el 2014 con este libro, y me lo leí en un día, sí, fue empezarlo y no poder dejarlo. Una novela fresca, divertida, tierna, sugerente, pero sobre todo, muy real.
Como habrán leído en la sinopsis, Estelle decide crear un club de lectura en su cafetería… una idea que se le ocurrió de repente, se puede decir que estaba un poco desesperada, las cosas no iban muy bien con el negocio.
A este club se apuntan cuatro personas a la cual más dispar, tres mujeres y un tímido chico universitario, bueno no tan chico. Este último lo hacía como parte de su tesis o eso decía. En total, cinco personas entre los casi treinta y los sesenta años, con caracteres y formas de ver la vida totalmente diferentes.
El primer día, la reunión fue un poco forzada… el libro que eligió Estelle un clásico, Tess la de los d`Uberville ¿Les suena de algo?, el libro en general no gusto, y Estelle desesperada, eligió para la siguiente reunión un libro que estaba causando furor, Diez dulces lecciones…
A partir de ese libro todo cambia, aunque escépticos al principio, el libro de una u otra manera afectó a cada uno, y decidieron que el club fuera solo de novela erótica, leer desde Justine del Marqués de Sade, hasta novelas eróticas más contemporáneas…
Se preguntarán ¿Cómo afectó a los personajes...?, les abrió la mente a un mundo del que quizás habían oído hablar, pero que desconocían. Entonces, a partir de ese momento, las reuniones y charlas se vuelven interesantes… conocer lo que piensa una mujer jubilada de sesenta y dos años, una feminista acérrima de casi treinta, una mujer recién casada con casi cuarenta, un chico tímido que se sentía raro, y una mujer divorciada, que hacía más de cinco años no intimaba con un hombre…, hacen de esta historia una novela apasionante en su sencillez.
Conocerás, como esa chispa que les da la lectura erótica, los hace buscar algo más en sus vidas cotidianas, y en algunos casos aburridas. Verás, como surgen los amores, como resurge la chispa pérdida, y… comprobarás, que hasta los más tímidos llegan a soltarse cuando ganan confianza en sí mismos.
Con esta historia creo que la escritora ha querido dejar claro, que aunque haya muchos detractores de la famosa trilogía, también hay muchos que les gusta, y no porque esté o no bien escrita, si no porque les ha abierto la mente a un mundo que solo sabían que existía, pero del que nadie hablaba… les ha enseñado que el sexo es algo natural, sano, maravilloso, y sobre todo, que cada pareja puede vivirlo como más le guste, como más placer le aporte…
Sabemos que la novela erótica existe desde hace miles de años… pero solo la leían algunos cuantos y a escondidas, no estaba al alcance de cualquiera, y además, era algo tabú. Pero desde el boom que estalló con la famosa trilogía, eso cambio.
Con las chicas y chico (pobre mío lo han marginado en el título) traviesas, disfrutarán de una lectura amena, con un poco de todo… 

Y por último, sobre la frase que aparece de subtitulo en el libro:

“Si leíste Cincuenta sombras de Grey, apúntate a este club”, yo añadiría, si no lo leíste… apúntate también.


miércoles, 1 de enero de 2014

COMPARTO LA PRIMERA RESEÑA HECHA A MI LIBRO.


Con la emoción de la fiestas, se me olvidó compartir la primera reseña que hizo un blog, de mi libro de relatos:

LOS JUEGOS ERÓTICOS DE CHARLES Y ELISA...

Es una sensación maravillosa y rara a la vez, pasar de ser reseñadora a que te reseñen, pero para ser una principiante en esto de las letras, estoy feliz y agradecida.

Pueden leer la reseña pinchando abajo en el título del blog:






Ya saben, el libro está disponible en formato digital, en:

nED Nueva editora digital, formato PDF




Amanzon. es y Amazon.com




En ambas plataformas pueden descargar el primer relato gratis...

Y como explico, no es una novela, no hay una trama... son sólo las fantasías sexuales que experimenta una pareja, que disfruta del sexo plenamente... y que le gusta probar cosas nuevas.



domingo, 15 de diciembre de 2013

¿NOS VAMOS DE MARCHA...? PERO... ¡QUE MARCHA!



Llegó el fin de semana, María había quedado con sus amigas para irse a mover el esqueleto a la disco Larios de Madrid; Valeria y Paula pasarían a recogerla en una hora. Mientras, ella miraba su armario con horror, siempre le pasaba lo mismo, cuando tenía que salir no sabía que mierda ponerse.
Al final se decidió por una minifalda negra, medias y ligueros; porque estos eran más prácticos para ir a los servicios que las pantis completas, las cuales eran más incomodas, además, con las medias con ligueros ella se sentía más sexy, y bueno, nunca se sabía dónde podía aparecer el macho man en cuestión. Acompañaba la minifalda, una camiseta verde esmeralda bien ajustada, marcando pechos, que hay que lucir lo que se tiene, pensaba María. Para rematar una botas altas de fóllame, y lista para reventar la pista de baile.
Una vez maquillada, y con el pelo alborotado, recogió su abrigo y se sentó a esperar a las locas, aprovechó para mandarles un whatsApp:
María: «Por donde andan locas, estoy ready y con ganas de marcha»
Valeria: «Sal que estamos llegando… ¡marcha, marcha, marcha…!»

María salió y las esperó en la calle, al momento apareció en la distancia el coche de Paula, paró y ella entró al coche, enseguida empezaron a hablar, contándose sus batallas de la semana mientras se dirigían a la disco. Las tres tenían ganas de menear el esqueleto, ¡marcha!, ¡marcha!, ¡marcha!
―¡Chicas estoy que me salgo, necesito soltar adrenalina!, ja,ja,ja,ja,ja,ja ―exclamó riendo María.
―¡Oraleee nena, a quemar esa pista! ―gritó Paula.
―¡A quemar y quemarnos! ―sentenció Valeria.
Las carcajadas de las tres inundaban el coche que se dirigía hacia la disco. María sentía que la noche iba a ser lo más de lo más; amanecer de música, baile y diversión. Cantando y riendo llegaron a la Disco Café Larios, entraron y el ambiente estaba a tope, para entrar en calor pidieron unas copas en la barra y se sentaron a beber, no perdían detalle de todo lo que las rodeaba, la decoración moderna y acogedora creaba un ambiente agradable.
Terminadas las copas y con ganas de mover el cuerpo, las tres se dirigieron a la planta baja, ahí les esperaba una pista llena de movimiento y música, donde los Dj los hacían vibrar.
Las chicas se ubicaron en un lugar estratégico para no perderse detalle, la noche prometía; desfilaban antes sus ojos cuerpos macizos que literalmente las hacían babear.
De pronto María se quedó sin respiración, en la escalera estaba un cuatro por cuatro, ¡Dios mío!, pensó mientras examinaba de arriba abajo a ese espécimen del sexo opuesto. Lo tenía todo en su sitio, ni le sobraba, ni le faltaba nada.
―¡Chicas! Miren hacia la escalera, estoy con taquicardia, pero ¡Qué hombre!
―¿Dónde? ―preguntaron las dos a la vez.
―En la escalera… es el seguridad de la disco. ¡Hummm, está para chuparse los dedos!
―¡Mare, mare, mare!, macizo, macizo ―exclamó Paula con los ojos abiertos.
Valeria estaba muda, comiéndoselo con los ojos, pero es que no era para menos.
―Estoy por hacer algo solo para que se acerque, aunque sea para llamarme la atención… ―susurró María a sus amigas.
―Bajemos de la nube chicas, ese tío no se fijaría en nosotras ni en sueños. Además esta currando por lo tanto, nada de ligoteo ―comentó Valeria.
―Sí, una verdadera lástima ―afirmó María.
Las tres siguieron admirando al susodicho, y aunque ellas pensaban que no había notado su presencia, estaban muy equivocadas. Como buen profesional de lo suyo, Eduardo sabia disimular sin perderse detalle de lo que le interesaba, y la chica de las botas de fóllame, había llamado su atención. Lástima que estaba trabajando, porque si no, estaría trabajando, pero otra cosa.
La noche seguía su ritmo, cada vez más y más caliente, la música no paraba y los cuerpos al ritmo se movían, unos más alegres que otros, pero todos con ganas de vivir el momento.
María se notaba medio alegre, debería moderar los vodkas limón que se estaba tomando, pero es que la noche lo merecía; además de pasarlo en grande, se recreaba la vista con ese pedazo de hombre. Mientras hacia la cola para ir al servicio, recordaba al espécimen detalladamente. Alto, con la cabeza rapada, mandíbula fuerte, masculina, ese pectoral escondido bajo el traje de corbata que le sentaba como un guante, marcando a la perfección ese cuerpo esculpido para el pecado. Esa boca que invitaba al vicio y esas manos fuertes, de dedos largos. Solo le faltaba examinar lo bien que le sentaban los pantalones a esas nalgas, las cuales se imaginaba prietas y apetitosas, para darles un buen mordisco. Le recordaba mucho al actor Vin Diesel, que estaba para moja pan.
Despertó de su ensoñación cuando alguien la empujo sin querer, ya estaba llegando su turno y solo podía pensar en follarse a ese bombón.
¿Dónde se había metido esa mujer?, se preguntaba buscándola con la mirada, tenia localizadas a sus amigas, pero de ella ni rastro. Por lo tanto el único sitio al que podría haber ido era al servicio, porque para salir de la disco tenía que pasar por su lado, no había otra salida.
Estaba deseando que dieran las tres de la mañana, a esa hora acababa su turno y podría entrar en acción, solo esperaba que no decidieran marcharse, si no, tendría que hacer algo.
María regresó junto a las chicas, estas estaban bailando y riendo sin parar, al final las tres estaban achispadas. Con disimulo giró para ver si su macizo seguía en la escalera, vigilante del orden, pero se llevó una sorpresa, el buenorro no estaba.
―¡¿Chicas donde está el adonis?! ―preguntó histérica.
―Caminando hacia aquí, no te des la vuelta ―susurró Valeria cerca de María.
―¡¡Qué!!, ¿cómo que hacia aquí? ―cuestionó en voz baja.
―Buenas noches chicas, estos abrigos son vuestros ―dijo una voz profunda detrás de María.
Esta se quedó paralizada al ver las caras de Paula y Valeria, muy despacio se dio la vuelta y allí estaba el adonis cuatro por cuatro, de cerca, era aún más impresionante.
―Son nuestros, ¿Algún problema? ―dijo María con atrevimiento, no sabía si por efecto del alcohol pero se sintió desinhibida.
―Por que no pueden dejarlos en la mesa, guapa ―contestó mirándola fijamente a los ojos.
María sintió esa mirada desnudándola, mientras ella se humedecía toda. Ese hombre era una bomba de testosterona andante, y ella tenía ganas de hincarle el diente.
―¡Oh!, lo sentimos, pero ¿dónde podemos dejarlos? No pretenderás que movamos el cuerpo con el abrigo puesto, ¿verdad? ―soltó
Paula y Valeria los miraban sin perder detalle, ese pulso que estaban jugando se ponía interesante momento a momento. Eduardo sonreía para sí, era toda una gatita con las uñas afiladas.
―Si me acompañan les puedo enseñar donde dejar sus abrigos ―explicó.
―María creo que no hace falta, son las dos y media, deberíamos pensar en marcharnos —dijo Valeria.
María se giró hacia sus compañeras y les clavó una mirada que decía, ¡Ni locas nos vamos ahora!
—Pero que prisas tienen, si la noche es joven, y el ambiente está cada vez mejor —habló disimuladamente, mientras les decía otra cosa con la mirada.
—Vale, nos quedamos un rato más. Mañana es domingo y no hay que madrugar —comentó Paula que se había mantenido muda desde que el macizo se había acercado.
—¡Perfecto! Y ahora, ¿nos dices donde podemos dejar los abrigos? —Lo miró descaradamente.
—Acompáñenme que les indico donde.
—María, ve tú, nostras vamos a por otra copa —la empujó Valeria.
Sin detenerse lo siguió y mientras caminaba detrás de él, admiraba su esplendido trasero, que como se lo había imaginado se veía prieto y apetitoso. Eduardo sentía la mirada de la gatita y estaba conteniéndose para no cogerla allí mismo y arrastrarla a un lugar más privado. Menos mal que su amiga aceptó quedarse más tiempo, él no podía hacer nada mientras durara su turno. Bueno, casi nada.
Abrió una especie de armario y le dijo que podía colgar los abrigos allí, que nadie los tocaría, María se dio cuenta que ese lugar era sólo para el personal, y se sorprendió por el detalle, si no fuera porque estaba trabajando se le lanzaba directo a su yugular. Mientras colgaba los abrigos sintió que él se le acercaba por detrás, se quedó quieta y sin respirar, él pegó su cuerpo al de ella, y respiró sobre su oído, haciéndola temblar.
—Gatita espero que no te marches, dentro de poco habré terminado mi turno —susurró en su oído, y a continuación, le lamió el lóbulo de la oreja.
Literalmente María se sintió derretir, tuvo que contenerse para no girarse y lanzarse sobre ese hombre. No se podía creer que de verdad le hubiese comido la oreja. Pero lo sintió apretarse más contra ella, y esa enorme erección rozándole el trasero.
—Será mejor que volvamos, tu olor me está volviendo loco y no debo perder el control.
Se separó de ella y volvieron hacia la pista de baile, María sentía como si hubieran pasado mil horas, pero solo habían transcurrido unos minutos, eso sí, muy intensos. Mientras caminaba a su lado, ella notaba su sexo húmedo y resbaladizo.
Justo antes de llegar junto a sus amigas, él se detuvo y le preguntó su nombre.
—Me llamo María ¿Y tú?
—Eduardo, gatita. Sigue bailando, pero no te canses que luego vendrá la marcha de verdad.
Inspiró fuerte y asintió con la cabeza, ese hombre la dejaba sin habla. Se fue hacia el rincón donde estaban las chicas, ambas la miraban expectantes.
—¡Joder, joder, joder pero como esta ese hombre! —soltó Paula nada más verla.
—¿Qué te dijo María? —preguntó Valeria.
—Que terminaba su turno en media hora, y que no me canse, que luego vendrá la marcha —habló como una autómata.
—¡¡¡Qué!!! —gritaron Paula y Valeria.
María que aún seguía aturdida por todo lo que había pasado, pareció no escucharlas. Valeria la cogió de un brazo, y la zarandeo para que reaccionara.
—¡Joder cuéntanos todo!, ¿cómo se llama?, ¿qué más te dijo?, por Dios, por Dios, que me está dando… —insistió atacada.
—Estoy alucinando chicas, ese pedazo de hombre se me insinuó en el cuarto vestidor, al que me llevó a dejar los abrigos… me llamó gatita, me dijo que no me marchara y… —tembló recordando.
—¡Y qué! —exclamó Paula ansiosa.
—Me lamió el lóbulo de la oreja.
—¡¡¡Ah!!! Madre, madre… ¡que calor! —expresó Valeria mientras se abanicaba.
—Chicas donde esta ese trago, lo necesito.
María se tomó la copa lentamente, intentaba calmarse, aun sentía el aliento caliente y la humedad de esa lengua en su oreja. Quien iba a decirle que un hombre como ese se fijaría en ella.
—¿Todavía no nos has dicho como se llama? —preguntó Paula
—Eduardo.
—Nena has triunfado, menudo hombre te has ligado —soltó Valeria picarona.
—Es que no me lo creo, definitivamente estoy soñando. —Miraba hacia las escaleras donde estaba él—. Ese adonis no puede haberse fijado en mi ¿verdad? —preguntó a nadie en concreto.
—Tú no me seas tonta, aprovecha todo lo que ese pedazo de semental quiera darte… ¡Auuu! —Paula aullaba como una loba.
—Saben que estamos de psiquiátrico total, ¿verdad? —dijo María riéndose ya más relajada.
La música subió en intensidad, eran las tres de la mañana y cada vez quedaba menos gente, las chicas estaban bailando con dos guaperas que las habían sacado a la pista, María no perdía movimiento de Eduardo y él no dejaba de mirarla a pesar de estar controlando todo el recinto. Se terminó la copa y decidió ir al servicio mientras Valeria y Paula seguían bailando desatadas.
Ya no había colas, apenas quedaba gente, de hecho, ellas ya deberían haberse marchado, pero no se que esperaban en realidad, ese hombre tenía un trabajo que hacer.
Mirándose al espejo empezó a refrescarse el cuello con agua, estaba sudorosa por tanto bailar, su piel caliente, le ardía. De pronto sintió dos manos fuertes sujetarla por la cintura y girarla bruscamente, al mismo tiempo que una boca invasora se tragaba la suya, fue tal la intensidad que María abrió su boca en busca de aire, y se encontró con la lengua caliente de Eduardo penetrando en ella. Era como si un huracán la estuviera arrasando, la empujó contra la pared y se pegó a ella, clavando su cuerpo contra el de suyo. Pasado el impacto, María se aferró fuerte a su cuello y empezaron a besarse como posesos, el descontrol de la pasión lo invadió.
Eduardo llevaba toda la noche con la polla dura, deseando penetrarla fuerte y no podía contenerse más. Sin dejar de comérsela a besos, empezó a acariciarle los pechos con ambas manos, ella seguía agarrada a él, no lo soltaba, metió las manos por dentro de la chaqueta y se la quito dejándola caer por sus brazos, lo abrazaba, lo acariciaba, le clavaba las uñas como una gata y eso lo enardecía más. Los pantalones le iban a reventar de lo dura que la tenía.
Se tocaban desesperados por sentirse, él alzó la camiseta que llevaba y se la quitó por encima de la cabeza, separándose así sus bocas unos segundos que sirvieron para que cogieran aire, después volvieron a buscarse hambrientas, se besaban, lamian, saboreaban, era lujuria salvaje. Eduardo le pellizcaba los pezones a través del sujetador, ella gemía y se retorcía pegándose más a su dura erección, clavándole las uñas a través de la camisa.
Él le bajó los tirantes del sujetador para liberar sus tetas, y agachó la cabeza para meterse un pezón en la boca, María inspiró fuerte, jadeaba, estaba empapada de deseo por ese hombre, era como un tren de mercancías arrasando con ella. Eduardo lamía, mordía y succionaba de un pecho a otro, Los pezones estaba rojos y húmedos por su boca codiciosa. Ella desesperada por sentirlo en su piel, empezó a desabrocharle la camisa, estaban tan fuera de control que habían olvidado que se encontraban en un servicio público.
Consiguió desabrocharle la camisa y sacarla de dentro de los pantalones, acarició ese pecho amplio y fuerte, le paso las uñas por las tetas y esos pequeños pezones, haciéndolo gruñir de placer, Eduardo se arrodilló, y le subió la minifalda hasta las caderas, admiró el liguero tan sexy que llevaba debajo y acercó su nariz a su entrepierna, se hundió en ella absorbiendo ese olor afrodisiaco, estaba tan excitado que le arrancó las bragas tirando de las tiras de los lados, y expuso así ante sus ojos ese hermoso coño, con las manos le abrió los muslos y a continuación hundió su lengua en ese calor húmedo. Como un sediento empezó a beber de ella, lamiendo y succionando mientras María lo agarraba de la cabeza y gemía pidiendo más.
Valeria y Paula no encontraban a María por ninguna parte, cada vez quedaba menos gente en la disco; preguntaron a un empleado dónde estaba el vestidor del personal para recoger los abrigos y buscar a su amiga que seguramente estaba en el servicio. Una vez en su poder, se dirigieron a buscarla, abrieron la puerta y se quedaron petrificadas ante la imagen que tenían ante sus ojos. Paralizadas no se movieron de donde estaban, fascinadas y excitadas al mismo tiempo con lo que presenciaban.
María sentía que las piernas le temblaban, se caería en cualquier momento, era tanto el placer que estaba experimentando que sabía que le quedaba poco para correrse, Eduardo tenía una lengua mortal, ella deseaba sentirlo dentro, y le pidió que la follara. Loco de deseo se levantó y volvió a besarla compartiendo con ella su propio sabor, María intentaba con torpeza abrirle la bragueta del pantalón, cuando al fin lo consiguió, metió la mano dentro del bóxer y sacó su polla caliente y durísima a la libertad, era tan suave y dura al mismo tiempo. Empezó a acariciarla, adelante y atrás, suave pero con presión. Sus pechos desnudos se encontraron haciéndolos gemir a ambos.
Eduardo ya no podía aguantar más, sacó un preservativo del bolsillo de su pantalón, lo rasgó y separándose de ella unos milímetros se lo colocó sin que María dejara de mirar su pene empalmado, era grande y grueso, potente como todo él. Una vez colocado Eduardo la tomó por las nalgas y pegándola más a la pared la impulsó hacia arriba, entró de una sola embestida haciéndola gritar y aferrarse a él abrazándolo con brazos y piernas, así como un caballo desbocado él empezó a moverse con un ritmo frenético, estaban demasiado excitados, sentían que pronto llegarían al éxtasis y él quería que llegaran juntos.
María gemía, mordía, arañaba y se movía al mismo ritmo desatado de él, era un polvo voraz, potente, agudo. A un ritmo fuerte las envestidas se sucedían una tras otra, Eduardo le susurraba, lo mucho que la deseaba, que lo había tenido toda la noche empalmado, que solo pensaba en follarla una y otra vez hasta caer agotados, y todas esas palabras, unidas al placer de sentir su polla hundirse dentro de ella una y otra vez, la llevaron a lo más alto, para luego hacerla caer en picado, mientras gritaba su nombre. Él con dos fuertes embestidas más, la siguió gritando y gimiendo como si de un padecimiento se tratara.
Fundidos  y enredados, se quedaron quietos y sin moverse, intentando que el aire entrar en sus pulmones, estaban extenuados pero satisfechos. Poco a poco María desenredo las piernas de la cintura de él y las bajo hasta pisar el suelo con las suelas de sus botas. Aturdidos por la intensidad del momento se separaron y Eduardo le dio un pequeño beso, la ayudó a vestirse, ambos estaban en silencio.
—Perdona mi arrebato gatita, pero ya no podía esperar, te deseaba como un salvaje y como tal me comporte —dijo mientras se quitaba el preservativo y se recomponía.
—No tengo nada que perdonarte, ha sido el polvo más salvaje y fantástico que he tenido, por lo tanto no hay reproches —dijo María guiñándole un ojo.
Eduardo se le acercó sonriente y le dio un beso profundo y a la vez dulce.
—¿Quieres seguir la marcha en mi casa gatita?
—Donde quieras tigre —contestó excitada otra vez.
—¿Y tus amigas?
―¡Joder mis amigas, deben estar preocupadas!, ven vamos a buscarlas.
Salieron agarrados de la mano y se encontraron de frente a dos mujeres bastante sofocadas.
―¿Estáis bien chicas? ―preguntó María extrañada.
Las dos sin poder hablar asintieron con la cabeza, lo que acababan de ver había sido de lo más morboso que jamás se imaginaron. Menudo empalamiento le había dado ese macizo a María, y ellas disfrutando de ese culo en todo su esplendor y esos movimientos de pelvis entrando y saliendo, solo de recordarlo se mojaban otra vez, estaban empapadas y con ganas de buscar alivio inmediato.
―Me voy con Eduardo, vamos a seguir con la marcha en privado. ―Les guiñó un ojo pícaramente―. Mañana os cuento todo ―susurró acercándose a ellas.
María les dio un beso y un abrazo, y se fue de la mano del adonis que se había ligado. Valeria y Paula entraron en el servicio para refrescarse un poco con agua, se miraron a los ojos a través del espejo y sonrieron.
―¡Joder con la marcha de esta noche! ―dijo Paula.
―Ni que lo digas, aun estoy hiperventilando, y ella nos dice que mañana nos contara todo ―comentó irónicamente Valeria.
―No me pierdo la cara de María, cuando le contemos nosotras todo lo que presenciamos ―señaló Paula.
―Oh si, esa cara será para inmortalizarla. ―Rió Valeria.
―Por cierto Val, me parece que vamos a tener que salir más a menudo de marcha, ¿no crees?
―Si Paula, eso creo, porque, ¡menuda marcha!
Las dos salieron de la discoteca Larios muertas de risa, pensando en la marcha que se estaba echando para el cuerpo su amiga María en esos momentos.















jueves, 5 de diciembre de 2013

ROMÁNTICAS AL HORIZONTE... HABLANDO DE MI LIBRO


   Hola a todos y todas, hoy estoy feliz... y eso se lo debo a Ana María Benítez; que me ofreció la oportunidad de hablar de mi libro de relatos eróticos, y gracias a ello, hoy estoy en el gran Jardin de escritores que tiene la web de habla hispana, dedicada a la novela romántica en todos sus géneros.

   No solo hablan de las grandes escritoras de novela romántica, si no también, promocionan a las escritoras noveles, o como me suelo llamar a mi misma, aprendiz de escritora. También encontrarán interesantes propuestas y toda la información actualizada sobre las últimas novedades y lo que vendrá.

  Les dejo el enlace... pasen y lean como surgió un libro de fantasías sexuales, de unas tertulias en facebook .

   De nuevo gracias a Románticas por esta oportunidad, para mi todo un lujo.