Como en casa

Mi blog vio la luz, el día 18 de octubre de 2012... Y vuelve a renacer hoy 13 de febrero de 2023. Espero que cuando me visiten se sientan como en casa, con la confianza de opinar sobre cualquier post, artículo o reseña. Se aceptan comentarios, correcciones y críticas siempre que sean escritas con educación, espero alimentarme de ustedes y viceversa. Creo en el continuo aprendizaje... aprendamos juntos.

martes, 13 de agosto de 2013

UNA NOCHE CON ELLA de Anabella Franco


No imaginan las ganas que tenía de leer esta historia, ganas de conocer un poco más, de la difícil vida que le había tocado a la hermana de Lavinia (protagonista de Nada más que una noche).

Helena y Lavinia habían sufrido los ataques e insinuaciones del padrastro de su madre. Aunque este no consiguió su propósito, si las marco profundamente. Tanto, que la pobre Helena al darse cuenta, de que él intentaría conseguir de ella, lo que no pudo conseguir de su hermana; decide entregarle su virginidad al chico que le gustaba.

Pensar que no se merecía algo mejor, una vida difícil, y  sentirse inferior…, todo eso, la lleva a prostituirse para subsistir. El tiempo pasa y ella está cada vez más y más hastiada. Por dentro está muerta, no es capaz de sentir pasión, de disfrutar del sexo. Helena siente que está en el lado oscuro de la vida, y harta de hacer la calle, decide trabajar en un club de alterne; en su primer día la envían con un cliente de los habituales. Esa noche, Helena conocerá a un hombre con un alma tan oscura con la suya propia y el miedo a lo que siente, la hará huir y dejar para siempre esa vida.

Esperanzada en volver a empezar de nuevo, Helena estudia y trabaja en un hotel, pero la sombra de su pasado la persigue y Mariano, su último cliente aparece en su vida. Él es un hombre atormentado, solitario, sin amigos verdaderos. En Helena encuentra un alma afín a la suya, un alma oscura y triste. Ambos se adentran en un juego de seducción y negocios, placer y trabajo.

Mariano, le descubrirá a Helena un mundo nuevo, le enseñara a disfrutar de su cuerpo, a sentir como mujer; y, a pesar de advertirle que no puede enamorarse de él… Helena sucumbe a esa alma atormentada, desafiando todo por ese amor… hasta, lo que nunca pensó que podría aceptar.

Dos almas sumidas en la oscuridad del dolor y la culpa, dos personas que piensan que no merecen el amor y la felicidad.  Pero que juntos, hacen magia, y la oscuridad desaparece con el brillo de su amor.

Una historia conmovedora, con personajes diferentes, que no temen exponer sus miserias, que luchan día a día por sobrevivir a su oscuridad. Un amor capaz de enfrentar todos los demonios y sobrevivir.

Anabella nos regala, no solo esta hermosa historia de amor, sino también, más sobre la vida de Lavinia y Nick, demostrándonos que aunque encuentres la felicidad, el pasado siempre estará ahí, tan solo debes, aprender a vivir con el, y no dejar que afecte tu presente y tu futuro.



Comparto con ustedes un trocito de esta historia…

“… ―Te lo escribí una vez: La felicidad está en nosotros mismos, entonces debemos encontrarla en esto que somos. ¿A vos no te hace feliz ser como sos?
―Si estoy con vos, me hace muy feliz, porque todo lo que viví, todo lo que pasé, fue el camino necesario para encontrarnos. Entonces valió la pena.”


“―Vos obraste ese milagro en mí ―siguió diciendo Mariano muy calmo―. Yo apenas estaba destinado a ser alguien que existió en el pasado, alguien que nadie recordaría… En cambio ahora sé, que no hay mayor vida que quedarme adentro tuyo, física y espiritualmente. ¿Qué somos, mi Helena? Solo dos almas oscuras que se complementan. No odies tu pasado, el nos hace ser quienes somos.”







jueves, 8 de agosto de 2013

LA BODA




        Si nos explicaran en lo que nos íbamos a meter cuando decidimos casarnos, seguramente nos fugábamos y nos casábamos en las Vegas, o nos íbamos a Escocia.
     




    Como toda adolescente que se precie, yo muy enamorada, enamoradísima de mi churri, acepté emocionada, cuando me pidió que nos casáramos. Entonces, emprendí ese camino terrorífico que se llama― “PREPARATIVOS DE BODA”―sólo de recordarlo, me dan escalofríos y se me ponen los pelos como escarpias, me salen sarpullidos y me entran los siete males.





Con lo fácil que es juntarse la familia y los amigos, casarse e irse de copichuelas hasta que el cuerpo aguante… pero ¡noooo!, hay que casar a la niña a lo grande… hay que tirar la casa por la ventana… eso pensaba mi querida Madre al saber que, su hija mayor iba a casarse.

Por donde empezamos… ¡¡¡Ah!!! si, la lista de invitados. Yo la hice en un santiamén, vamos fue fácil; mi familia más cercana, mis amigos de la universidad, del colegio y de mi urbanización. Mi churri, tres cuartos de lo mismo, y voilà, ya teníamos nuestra lista hecha y muy normalita, para nada exagerada.

Pero entonces llegó mi Madre, leyó la lista y empezó la retahíla… falta pepito el de los palotes amigo intimo de tu padre, fulanito de cual, que nos invito a la boda de su hija hace veinte años, paquita mi querida amiga de toda la vida, Josefa la vecina, que se nos ofende si no la invitamos, el Sr. Tal y tal, el primo Bonifacio, la prima segunda por parte de tía, la MercHe y toda su prole y más y más… porque si es socio, amigo, conocido, vecino, compromiso, cliente, etc… y así; nuestra hermosa y sencilla lista de no más de 70 invitados, se fue transformado en una de casi 300. De los cuales, yo apenas conocía a los que había invitado, y mi novio a los suyos. Es en ese momento que me preguntaba, ¿quién se casa, mi madre o yo?

Por no discutir, porque me casaba y me iba a vivir lejos y porque, además,mis padres costeaban todo el bodorrio; decidí entrar al trapo y aceptamos la lista de marras. Siguiente paso, decidir la Iglesia, el día y la hora. He de decir en favor de mi Madre, que esto lo pudimos elegir los novios.

Ilusa de mí, pensaba que ya estaba casi todo decidido, que sólo quedaba el lugar del banquete, las invitaciones, el traje de novia y poco más. Que equivocadita estaba, que inocente criatura, que sin saberlo, había entrado en un laberinto del que no sabía cómo saldría.

Lo primero que debo aclarar, es que en esa época las bodas se hacían unos días antes por el civil y luego por la Iglesia. Por esta razón me casé por el civil un miércoles y por la Iglesia un sábado, y aunque os suene raro, disfruté más la boda civil y su fiesta en familia, que del bodorrio eclesiástico con su banquete a lo Hollywood.

Los preparativos de boda deberían ser momentos divertidos, amenos, y felices… pero los míos, fueron de todo menos eso. Mi madre y yo parecíamos dos pitbull a punto de matarse, por todo discutíamos, si yo decía azul, ella decía verde y así sucesivamente. Para que se hagan una idea, rememoro una conversación entre mi querida madre y esta servidora:



―Betty (así me llaman mis padres), pásate por la tienda de telas del centro comercial, porque dejé apartadas dos; elije la que más te guste para el vestido de la ceremonia civil.

―Vale mamá, esta tarde me paso sin falta.

Voy a la susodicha tienda donde conocen a mi madre y, le hacen buen precio. Me enseñan las dos telas, lo último, según la dueña, y yo sin dudarlo, elijo la de fondo crudo con flores moradas para la falda y el liso morado para el corpiño. Satisfecha por mi elección y pensando que el morado es uno de mis colores preferidos, me marcho a casa feliz por otro tema ya resuelto.

Pasados unos días, estoy en casa y mi madre me dice que pase a su atelier o para que nos entendamos, su habitación de costura. Me enseña algunos modelos y, elijo un vestido palabra de honor con una torerita que se veía precioso. Mi madre, por milagro de la providencia, aprueba mi elección sin protestar.

Al día siguiente, llega de la calle con bolsas, una de ellas de la tienda de tejidos y emocionada la abro y me quedo estupefacta, patidifusa y obnubilada, al ver la otra tela, la que yo no elegí, la que no me gustaba nada de nada. Me giró hacia mi progenitora en espera de una explicación...


―¡Mamá!,¡¿ me puedes explicar que es esto?!

―Hija, lo siento, pero tienes un gusto pésimo… y además este color está de moda.

―¡Pero, vamos a ver, si ya habías elegido la puñetera tela, para que me haces ir a ver más y elegir a mí!

―Estaba segura que elegirías la misma que yo. ―Me dijo tan tranquila.

Entonces, exploto y me enfurezco con ella, le digo que es mi boda y debería ser a mi gusto, me desgañito con ella, hasta la amenazó con casarme en vaqueros.

Pero no sirve de nada, al final me hizo el vestido color bombona de butano, eso sí, le dije que no me lo volvería a poner más en la puñetera vida… y amigos, eso hice.



Con este ejemplo e ilustrado con todo lujo de detalles, el infierno que fue organizar la boda con mi madre, ―aclaro que la quiero mucho, pero es terrible―, como yo quería elegir sola las invitaciones de boda, le dije que dejaba la elección de la comida del banquete a ella junto con mi padre y la familia de mi novio. La verdad que el tema de la comida no era algo que me quitara el sueño.

Uno de los aspectos que más disfrute de organizar mi boda fue ese, elegir las invitaciones. Tenía claro que quería algo sencillo y elegante, y así fue como las hice. Claro, como podrán imaginar, mi adorada madre, no podía dejar de dar su opinión de las mismas, nada más verlas…

―Pero, ¿esta es la invitación? ―dice con cara de circunstancias.

―Sí, mamá. ¡A que son preciosas!

―Son muy simples, podrías haber elegido algo más vistoso.

En esos momentos la fulmino con la mirada. Pero es qué, ¿le va a poner pegas a todo?

―Pues yo creo que son elegantes y sencillas.

―Ya da igual, no se puede hacer nada.

Se queda de lo más contenta, mientras va a abrir la puerta, ya que en esos momentos sonaba el timbre. Era nuestra querida vecina, y como siempre es tan cariñosa, me saluda con un beso y me pregunta que tal van los preparativos.


Yo, un poco hundida debido al comentario de mi madre sobre mis bellas invitaciones, le dije que iban, lentamente, pero iban. Mi madre, aprovecha y le comenta de pasada que ya tenemos las invitaciones y la Sra. Julia emocionada me pide que le enseñe una:

—Es esta —le digo en un susurro temerosa de ver su cara.

—¡Sra. María, pero que hermosas y elegantes! —dijo la vecina.

—Lo mismo pienso Sra. Julia, son realmente preciosas. —Mi cara era un cuadro al mirar a mi madre después de escuchar las palabras que acababan de salir de su boca.

Me llevaban los demonios, o sea, que a mí me dice que no valen un pimiento, pero como le gustan a un extraño, ya son preciosas. Es para volverse loca, resoplé por no decirle cuatro cosas delante de la vecina, no era plan de armar la marimorena con espectadores presentes, pero a partir de ese momento, no pensaba hacerle ni puñetero caso. Pobre de mí y mis intenciones.

Gracias a Dios o algún ángel misericordioso, a mi madre le gustó mi elección de vestido de novia, con lo cual por ese lado nos discutimos mucho. Pero en cuanto al tocado, eso ya fue otro cantar.  Les explico con lujo de detalles; en la tienda de tocados me aconsejaron una vez elegido el mismo…, eso sí, después de varias discusiones con mi madre y amenazas de parte mía. Que lo mejor para tener claro el peinado era hacerme un par de pruebas con el tocado hasta dar con el que más me gustara, porque así el peluquero ya lo tendría claro y el día de la boda iba sobre seguro.


Pues, como nos pareció una buena idea, eso hicimos. Nos fuimos toda una tarde con el peluquero que me iba a peinar y después de varias pruebas de peinados con el tocado elegido, decidimos por un recogido y con mi propio cabello me hizo un lazo. El tocado iba en un lateral, el velo sería de quita y pon. Ustedes se preguntaran… ¿a qué viene todo este cuento?, pues viene a que el gran día, después de llegar a casa de la peluquería, ya peinada y maquillada, mi adorada madre tiene las narices de decirme que el peinado no le gusta del todo… ¡¡¡Ahh!!! Es ó no es para volverse loca.

Exploté… despotriqué… me alteré de tal manera, que mi padre intervino y le echó tal bronca a mi madre que esta agachó la cabeza y no dijo esta boca es mía… yo por mi parte, me retiré a mi habitación a intentar tranquilizarme para que no se me estropeara el maquillaje. Además me encontraba rara, me sentía un poco mal, pero ingenua de mi… lo achaqué a los nervios, ¡ja!, nervios… ¡NOOOOOO! Nada de nervios, lo que me pasó fue todavía peor.

Cuando me había tranquilizado y después de tomarme una tila que mi madre me había preparado, llegó el momento de ponerme el traje, los fotógrafos estaban esperando para hacerme varias fotografías antes de salir hacia la iglesia.

Le dije a mi madre y a mi hermana, que antes de vestirme quería ir al servicio, mi vestido era de falda tubo y como comprobarán no muy práctico para ir al servicio. Eso sí, era precioso, entallado, me marcaba la figurita de barbie, —ainsss que recuerdos—, el frente bordado de pedrería hacia juego con el tocado, luego llevaba una larga cola, que en su nacimiento tenía unos capullitos de rosas, hechas con la misma tela del vestido… y lo mejor, es que debajo de esas rosas se escondían los broches que sujetaban la cola de quita y pon… uff no saben qué maravilla es poder quitársela cuando ya han terminado las fotos y poder así moverte cómodamente…

Bueno a lo que iba, que ya me enrollé como las persianas. Fui al servicio, hice mis necesidades y ¡HORROR! Cuando me limpié… Siii amigas, lo que están pensando, me vino la regla… ya vale… se que están muertas de risa, pero que sepan que a mí no me hizo ni pizca de gracia. Uff, en ese momento vino a mi mente la escena de la noche del miércoles en casa de los tíos de mi novio, —aunque en realidad ya era mi marido desde el miércoles—, pues recordé, cuando la familia de mi novio le preguntó si habíamos reservado hotel. Buenooo... para que les cuento, mi madre salió como poseída…, parecía la niña del exorcista.

—¡De eso nada! Mi hija no estará casada hasta el sábado por la iglesia. Esto ha sido solo un trámite. —Dijo tan pancha delante de todos.

Yo quería que me tragara la tierra… mi novio me miraba y agitaba la cabeza de un lado a otro, no sabía si agarrarme e irse de ahí sin más, o echarse a llorar. Pero el pobre, al saber que nos íbamos tan lejos y que no sabía cuando volvería a ver a mis padres… y para evitar un disgusto tonto, total eran solo tres días, accedió a que me marchara cual señorita a mi casa con mis padres… Y ahora, me pasaba esto, imagínense la cara de él cuando se lo dije… “No coment”



Pues eso amigos, que mi boda fue una de esas bodas que se ven en las películas americanas, una salón enorme, bellamente decorado, orquesta en vivo, bufet, mesa de postres, mesa de quesos, mesa de frutas, mesa de todo… había comida para alimentar a un regimiento, tanto que al día siguiente regresó toda la familia a almorzar. Una jaula de palomas que cuando la abrimos, las pobres estaban como adormiladas, que no se animaban a volar, además DJ para cuando la orquesta descansaba, etc… claro se celebró en un club. Mi madre quería todo lo mejor para su hija, solo que no era lo que yo hubiese elegido.


Yo, después del disgusto, y de los nervios de la ceremonia… me olvidé de todo y bailé hasta hartarme… —total, no teníamos prisa por marcharnos a la noche de bodas—, si, como se imaginan, estuve sin noche de bodas hasta que se me fue la regla… pero eso no fue lo peor, nooo… lo peor fue que permanecí virgen una semana después de casarme. (jajajajajaja, me río para no llorar)


A qué, se cuenta y no se cree…

En definitiva, ahora lo recuerdo como una anécdota y le encuentro su lado divertido… pero verdaderamente fue estresante tener que lidiar con mi madre y sus expectativas para la boda de su hija.

Lo que sí quiero compartir con ustedes, es el consejo que me dieron para el gran día… uno, que para mí fue el mejor. Me dijeron que no se me ocurriera estrenar zapatos ese día, porque me iba a destrozar los pies, que como la tradición dice que debes ponerte algo usado, pidiera tela de mi vestido y mandara forrar los zapatos mas cómodos que tuviera; y amigas, fue lo mejor que pude hacer.

Moraleja… cuando vayas a decirle a tu madre que te casas, antes, ten pensado como quieres la boda y déjaselo claro. O, si no, enséñale este relato.

  

















miércoles, 7 de agosto de 2013

Después de un tiempo ausente... aquí os dejo algo que me parece muy bueno

Buenas a todos y todas... he estado un tiempo de relax... por no decir que mi inspiración me abandono y se marcho de vacaciones sin mi... jajajajaja

Pero la buena noticia es que ha vuelto y espero que con energías renovadas...

Quiero compartir este post, que me ha parecido buenísimo... espero que a ustedes también les guste.

Pronto compartiré cosas nuevas.


PINCHA EN EL TITULO: 



jueves, 18 de julio de 2013

QUIÉROME MUCHO de Regina Roman



Dicen que el humor es muy subjetivo, se preguntarán ¿por qué?, sencillamente, porque no a todo el mundo le causa la misma gracia el mismo chiste. Hay personas que se ríen con facilidad, o que tienen el humor a flor de piel, o quizás, será que se toman la vida con alegría. Pero también, hay personas a las que les cuesta reír, o no entienden el chiste, o no le ven la misma gracia que otros.
En definitiva, que todo ser humano es diferente y percibe las cosas de manera distinta a los demás. Ocurre lo mismo con el llanto, no ha todos les hace llorar la misma escena de una película, ni la misma historia… los sentimientos los percibe cada persona con diferentes grados de intensidad, lo que no quiere decir, que sea mejor o peor… sólo que cada uno es auténtico y único.
Se preguntarán, a que viene todo la palabrería que acabo de escribir, y que tiene que ver con la novela de la que voy a hablar. Pues os diré, que lo antes expuesto, tiene que ver con “Quiérome mucho”, y con la etiqueta que viene en la novela: “Desternillante”; porque seguramente a muchos les habrá divertido, a otros les habrá arrancado una que otra carcajada y los habrá también, que se han desternillado de risa.
A eso es a lo que me quería referir, que no todo el que lea esta historia se partirá de risa, pero si estoy convencida, que a todos arrancara más de una sonrisa; y sobre todo,  nos hará reflexionar de muchas maneras.

Yo, les puedo decir que a lo largo de la historia de Marina y sus compañeros, he reído, me he emocionado, he llorado de la risa y también he sufrido. A sido un sube y baja de emociones, en muchos momentos me sentí identificada, en otros quería darle de tortas a Adela y Marina, pero luego piensas que tú en algún momento has sido como ellas.
Marina Valdemorillos es una chica con un problema muy grande, y ese es, que no se quiere ni un poquito. Su autoestima esta, no por el suelo, sino por el subsuelo; y además de eso, es una buenaza, lo cual la convierte en un blanco perfecto para los abusones. Lo peor de todo, es que ella es consciente de que la utilizan, y aun así, sigue cayendo en las garras de los que van por la vida pisando a los más débiles. Ella es tan negativa, que cuando piensa que algo le va a ocurrir, tengan por seguro que le ocurre, pero eso lo atrae ella con su pesimismo. Lo curioso, es que solo es así consigo misma, porque luego para las amigas, es capaz de sacar las uñas.
Con esta historia en clave de humor, conocerás a las personas que no saben decir que no, cuando les piden un favor. Por un lado Marina, una chica inteligente y consciente de su problema, pero que no hace nada por intentar salir de el mismo, y por otro su amiga y compañera de trabajo Adela Vela, una mujer no solo con inseguridades, sino además muy inocentona, de esas que no ven la maldad venir hasta que la tienen encima.

Otro personaje que me gusto, aunque en el fondo pisa fuerte, es Marta el Elfo. Una mujer que sabe decir no; con delicadeza…. Nooooo. Ella lo dice directo, de frente y a lo bestia, no es no. Pero juega un papel importante en la vida de sus compañeras, porque intenta hacer ver a Marina su error, trata a pesar de su bordería, de enseñarle técnicas para que poco a poco, ella logre que dejen de abusar de su inseguridad. Pero a pesar de su carácter agrio, estoy convencida de que Marta tiene un corazoncito, y no sé porque, creo que ha sufrido lo suyo.
Con Juan conoceremos, la torpeza, la ternura y el amor, porque la belleza esta en los ojos de quien la mira. Y este guapetón, verá la belleza que hay en Adela, devolviéndole la alegría y seguridad que había perdido… Demostrándonos que todos merecemos ser amados y aceptados tal como somos.
Por último y no menos importante… Román, el amor secreto de Marina, un chico guapo, buena gente, y que sabe ver más allá de las apariencias, un chico que ve la belleza y ternura que hay en Marina, pero ella como no se quiere nada de nada, lo único que hace es boicotearse a si misma.
En resumen, esta historia no solo habla de las personas que no se estiman, y que permiten que abusen de ellas, no solo habla de esa gente que quiere agradar a todos y por ello no sabe decir que no… esta historia, habla de muchas más cosas, del amor, de la belleza, de la autoestima, de la pureza de espíritu, de la amistad, de los complejos, de los que sufren, de la soledad, de la justicia, etc. Y aunque parezca increíble, entre las casi 300 páginas que tiene la novela, te encontrarás con todo esto y seguro que muchas cosas más que yo no vi.
Eso sí, les aseguro que pasaran unos momentos divertidos, mientras conocen a Marina, sus amigos y sus no tan amigos… y yo, me quedo esperando la segunda parte de la historia, con las palabras que le dice Roman a Marina:

―Cuando te vi en aquella ventana ―señalo la mía―, supe que yo era un Romeo que acababa de encontrar a su Julieta.





martes, 9 de julio de 2013

KIT DE EMERGENCIA... (basado en hechos reales)


Nunca pensé que algún día recordaría las palabras de mi hermana Marina, no salgas de casa sin tú kit de emergencia, pero lo que es peor aún, que recordaría mis propias palabras de burla hacía ella… Hermanita, pero que tonterías son esas, ja, ja, ja, ja, un kit para emergencias.

Sí amigos, esas palabras me han perseguido durante mis pesadillas, pero es que sólo a mí me pasan estas cosas, y no sólo una vez… será el karma, o será un castigo por reírme de mi hermana y sus consejos.

Entramos en materia; un día ya lejano en mis recuerdos, emprendí mi viaje de vacaciones a Portugal, me dirigía a pasar unos días con mi familia, me arreglé normalita, porque sólo era un vuelo de poco más de una hora, Madrid – Oporto.

Llevaba una pequeña maleta, con mis escasas pertenencias; total, solamente iba a pasar una semana, para que llevar muchas cosas… Como iba diciendo, la pequeña maleta, la podría haber llevado conmigo en el avión, pero como quería ir cómoda, decidí despacharla. Feliz y contenta iba yo en ese vuelo, que me llevaba a pasar unos días de relax.

Si ya de por sí, era un viaje corto, a mí se me hizo más corto, porque me enfrasqué en la lectura, cosa que hago cada vez que tengo tiempo. Salgo sin kit de emergencia, pero jamás salgo sin un libro…

El viaje fue muy tranquilo, y en un santiamén estábamos aterrizando en el aeropuerto de Oporto, una cálida tarde de Julio. Como viajaba sentada junto a la ventana, me di cuenta, que el pequeño avión aterrizaba un poco lejos de la terminal, lo cual significaba que tendríamos que bajar por las escaleras y caminar.

Una vez tomamos tierra y llegamos a nuestro destino, tranquilamente me levanté, cogí mi bolso y, me preparé para bajar por la escalerilla del avión. Muy resuelta voy bajando, agarrada al pasamanos, ―gracias a la providencia―, y de pronto, al apoyar el pie derecho en el siguiente escalón, siento que me voy de bruces.

Gracias a mis rápidos reflejos y, a que estaba bien agarrada al pasamano de la escalera, pude evitar caer rodando, y a parte de partirme la crisma, dar un espectáculo internacional.

Una vez que consigo equilibrarme, giro la cabeza hacia el escalón que había dejado atrás y, cual es mi horrorizada sorpresa… Allí, solitario y perdido, estaba el tacón de mi zapato. Sí, pueden reírse, pero en ese momento, no estaba yo para mucha guasa.

Lo más disimuladamente que pude, me agaché y recogí al traidor, sí, era un traidor, porque me dejaba sola ante las miradas burlonas de la gente… 

Es en esos instantes, cuando más se agradece que las personas vayan a lo suyo. Entonces, parada en medio de la pista y, con una buena caminata por delante, decidí que levantaría mi cabeza y con todo el glamour posible, caminaría lo más recta y disimuladamente que pudiera.

Gracias a que llevaba pantalón largo y un poco acampanado, nadie, que no se fijara bien, notaria que yo estaba caminado con un pie, que sólo apoyaba la punta del zapato. Con lo cual, parecía que tenía una leve cojera. Una vez que llegué, la última, a la cinta de equipaje, esperé muy tiesa a que saliera mi pequeña maleta, la cual iba amarrada hasta los dientes, con lo cual, no podría cambiarme de zapatos hasta llegar a casa. Con ella en mi poder, me encaminé con mi ligera cojera hacia la salida, siempre con la cabeza en alto y simulando que todo estaba bien. Mientras el tacón traidor, iba tan tranquilo, descansando en mi bolso.

Cuando mi madre me miró, enseguida notó algo raro en mí. Como buena madre que conoce a sus hijos, se percató de que yo estaba cojeando y, su ceño se frunció con preocupación. La miré fijamente a los ojos y bajé la mirada hacia mis pies, levanté un poco la pierna derecha de mi pantalón, y mi querida madre, por no decir otra cosa, empezó a partirse de risa a carcajada limpia. Vamos, que los lagrimones le caían por la cara de tanto reír.

Yo seguía acercándome despacio, ya que no podía andar más rápido, y mientras me acercaba, tenía ganas de estrangularla, debido a que todo el mundo nos miraba intentando adivinar, a qué venía tanta risa. Después de que mi buena madre, consiguiera tranquilizarse, me preguntó que me había pasado… Todavía no sé, para que le conté nada, pues terminada la historia, estaba otra vez tronchándose de risa.

No les negaré, que fui la comidilla de todos, ni que decir de mi hermana, que rauda y veloz me recordó el dichoso Kit de emergencia que siempre lleva encima. Una bolsa con unos zapatos de recambio y no sé cuantas cosas más.

Ustedes pensarán que, al pasar por esa experiencia, esta servidora, adoptaría el famoso Kit… pero no, yo que soy más lista que nadie, me digo, esto no me pasará otra vez. ¡Ay! ingenua de mí… si, me pasó otra vez… y lo que es peor, esta vez sí que fue un bochorno.

Iba caminando por la calle principal de mi hermosa ciudad, me acababan de dejar al lado del banco y me recogerían a la vuelta. Era verano, llevaba unas chanclas, unas estúpidas chanclas y sólo a mi… me tiene que pasar, ¿Por qué?... aún hoy me lo pregunto.

Caminando muy tranquila por el paso de peatones y antes de haber terminado de cruzar la calle…¡zas!, se me rompe la tira de una de las chanclas.

Oh si… caminaba, pero en vez de cojear, arrastraba el pie sobre la estúpida chancla y me repetía, esto no me puede estar pasando, otra vez no, porque a mi… y así sucesivamente. Debo agradecer , que en el coche que me recogía del banco, tenían un repuesto,… las chanclas que te regalaban en el Mac Donald con el menú. Para algo sirvieron las pobres.

Pero aquí no acaba la cosa… como dicen que no hay dos sin tres, pues amigos, para terminar de escarmentar, a esta servidora, le volvió a pasar una tercera vez.

En Madrid, día 6 de diciembre, caminando con unos amigos después de pasar una tarde agradable, el tacón de mi bota decidió que estaba cansado de la caminata, y se quedó en el asfalto a descansar. Yo, ya no sabía si reír o llorar, mi querido amigo Paulino, trataba de arreglar el dichoso tacón, pero no había manera. Entonces, al igual que la vez del avión, caminaba por las calles de Madrid, apoyando la punta del pie, ―otra vez el derecho―, y con una ligera cojera me dirigía hacia las tiendas, que gracias a las fechas navideñas, y a pesar de ser festivo nacional, estaban abiertas. Como podrán imaginar, me compre unas botas planas, rasas, pegadas al suelo… no estaba yo para tonterías.

La Moraleja… No salgas sin un kit de emergencia, nunca sabes cuándo lo vas a necesitar. Y si no lo tienes, camina con todo el glamour que puedas echarle y ríete de ti mismo.



domingo, 7 de julio de 2013

ATADA A TI de Sylvia Day


Anoche acabe de leer el tercer libro de la serie Crossfire, y me ha decepcionado por varias razones:

  1. Porque nos hablan de una trilogía y ahora nos dicen que serán cinco, no me gustan este tipo de sorpresas. Sin son tres son tres y si son cinco pues cinco.
  2. Sinceramente creo que por alargar la historia para que lleguen a esos cinco libros, este tercero ha dejado mucho que desear.
  3. Me parece que han enredado la trama más de lo necesario.




Particularmente creo que la escritora, podría haber hecho un tercer y último libro que cerrará estupendamente la historia de Gideon y Eva. Pero al querer alargar la misma, este tercer libro perdió muchísima fuerza en la trama. Mientras lo iba leyendo no me enganchaba a la historia y eso me molesto, ya que los dos primeros me gustaron.

A nivel sexual siguen siendo intensas las escenas entre ellos. Pero la relación fuera de la cama con tantos misterios, y esos celos desmedidos por parte de ambos, me parece exagerada.

No entiendo el secretismo de su relación… ¿A qué temen?

La madre de Eva me parece una mujer en muchos aspectos infantil, sin discutir que es muy frívola. No entiendo la forma de querer a su hija, es obsesiva, y en vez de ayudarla lo que hace es alejarla.

Por otra parte, también podrían haber avanzado más en las historias de los personajes secundarios como Cary. La escritora nos ha dejado intrigados sobre que le ocurre a Megumi, no sé si la continuación se enfocara más en estos personajes o seguirá centrada en Eva y Gideon.

Sylvia Day ha dejado muchos cabos sueltos y ahora solo nos queda esperar los siguientes libros, lo único que pido es que no tarden tanto como este en salir… porque se pierde la intensidad de la historia cuando se leen con tanto tiempo entre un libro y otro.




viernes, 5 de julio de 2013

SERIE NOBLE de Katie MacAlister

Nº1 NOBLES INTENCIONES


Sinopsis:


Noble Britton ha sufrido enormemente a manos de su primera esposa –que fue asesinada, según dicen los rumores por el mismo Noble, cuando la encontró en brazos de su amante– y se niega a caer en la misma trampa nuevamente. Esta vez, el orgulloso y arrogante conde tiene intención de casarse con una mujer tranquila y sumisa, a la que no le guste ser el centro de atención, que no cause problemas, que le dé un heredero y que sea una madre para su hijo ilegítimo, pero sobre todo, quiere una esposa que obedezca todas y cada una de sus órdenes. Hasta que se topa con Gillian Leigh, cuya franqueza y espontánea risa lo atraen desde el primer momento. No importa que ella tenga una enorme propensión a los accidentes; él puede evitar que se dañe y guiarla convenientemente.

La americana Gillian no espera con excesiva emoción su presentación en sociedad. Sin hacer caso de los chismes, y prefiriendo juzgar a las personas por ella misma, en cuanto pone sus ojos en Noble se da cuenta de que hay algo más tras la fría y seductora apariencia del que todos conocen como “Conde Negro”.
Ahora, Gillian ha puesto patas arriba la meticulosa y ordenada vida de Noble, y harán falta un golpe en la cabeza, un ojo morado y una nariz rota para que éste se dé cuenta de que esa mujer ha conseguido curar las heridas de su alma y conducirle hacia el verdadero y auténtico amor.

Nº1 NOBLE DESTINO



Sinopsis:


Tras protagonizar una escandalosa fuga para casarse con un conde italiano, Charlotte Collins regresa a Inglaterra viuda, sin un penique y rechazada por la alta sociedad. Dispuesta a recuperar su posición en la flor y nata de la sociedad Charlotte comienza la búsqueda de un apropiado, rico, y lo más importante, apuesto, nuevo marido aristócrata. Ahora, ha puesto sus ojos en el guapísimo Alasdair "Dare" McGregor al que conoce desde hace años... pero él no se lo va a poner nada fácil.    



Querido lector:


Pluma en mano me dispongo a avisarle para que haga oídos sordos a la falsa imagen que quieren endilgar a esta humilde servidora. Yo, una pobre viuda, he regresado a Inglaterra para tomar el lugar que me corresponde en la sociedad y he descubierto que todos me rehúyen. Mi única oportunidad para evitar este rechazo es volverme a casar, y he de buscar un prometido que reúna los atributos (riqueza, un título y buena presencia) que puedan asegurar mi felicidad absoluta.

Sé que usted entenderá mi frustración cuando Alasdair McGregor, la viril personificación de esos atributos, ha rechazado cruelmente ser la solución a mis problemas. De hecho, he sido forzada, debido a su obstinación, a tomar drásticas medidas para poder conseguir lo que más ansío en este mundo: el amor de mi nuevo marido.

Confío en que hará caso omiso de los viperinos comentarios de todas esas damas celosas que me acusan de haber atrapado a Dare en un matrimonio no deseado y lea gustoso la verdadera historia de nuestro amor.

Humildemente suya,

Lady Charlotte Collins



Nº3 EL PROBLEMA DE HARRY


Sinopsis:


La tercera entrega de la serie Noble nos cuenta la historia de Frederica "Plum" Pelham, una mujer con un pasado no muy acorde con lo que la sociedad espera y Harry, Marqués Ross, un hombre que también esconde unos cuantos secretos.

Aunque Plum cree que Harry es la respuesta a todos sus problemas, rápidamente se da cuenta de que no es tan perfecto como pensaba... tiene cinco hijos que son unos auténticos diablillos, se niega a dejar que ella rehúse a contarle sus secretos y un hombre que ha regresado de su pasado está intentado matarlos. Pero, claro, tampoco es que ella sea un dechado de virtudes, sobre todo si tenemos en cuenta que su primer marido, al que creía muerto, acaba de regresar y que es la autora de la obra que últimamente ha hecho que toda Inglaterra ponga el grito en el cielo…

El problema de Harry es que a sus cuarenta y cinco años la paternidad le ha pillado un poco tarde. Por un lado está la pequeña India, que ya no es el tierno angelito que solía ser desde que tiene la “urgente” de necesidad de saberlo todo sobre las aves y las abejas; luego están los gemelos cuya meta en esta vida es tratar de sobrevolar el granero; Marston, el heredero, que no quiere ser el futuro marqués; y finalmente MacTavish, que siempre está regalándole a su padre sus últimos “hallazgos”. Así que, ante la idea de tener que cuidar sólo a estos revoltosos, Harry decide contraer matrimonio de nuevo y para ello le pide a su secretario, Templeton, que publique un anuncio en el que se solicite a una esposa de entre 35-50 años, a la que le gusten los niños y que sea un poco agraciada físicamente, aunque este último requisito no es necesario, le basta con que cuando la mire no le venga a la mente la imagen de un bulldog.

Es entonces cuando entra en su vida Plum que se presenta para ocupar el “puesto”. Plum está desesperada por tener una familia, pero ningún hombre de Dorset la aceptaría después del escándalo que protagonizó –bueno, ningún hombre excepto Harry. Plum ya estuvo casada una vez, aunque a su marido se le olvidó mencionar un pequeño detalle y es que ya tenía otra esposa, además Plum es la autora de "The Guide to Connubial Calisthenics"... un libro que se considera tan obsceno que ha sido prohibido por el gobierno. Con estos antecedentes no es de extrañar que Plum se quede conmocionada cuando tras varias preguntas acepta la proposición de Harry.

¡La diversión acaba de empezar! 


OPINIÓN:


Esta serie empecé a leerla, porque una amiga de facebook compartió en un grupo, un pequeño párrafo de la primera novela... una conversación tan sumamente absurda que terminé muerta de risa y con ganas de leer la historia de Noble y Gilliam... como las tenía entre mi enorme lista de pendientes, y además tenía ganas de leer algo divertido, decide ir a por ella.

Después de leerla y de reírme de lo lindo con todos los disparates que ocurren a lo largo de la novela, inmediatamente quise leer las dos que componen la serie. Que puedo decirles, que son absolutamente disparatas, que tienen unos personajes totalmente atípicos, que te ríes de las ocurrencias, que tienen unos diálogos buenísimos... eso y mucho más. Pero aun así, se que a muchas no os gustarán por los mismos motivos que a mí me gustaron.

De todas maneras quería recomendarlos, porque seguramente también habrá muchas que si disfrutarán de las rocambolescas historias que nos cuentan los protagonistas de esta serie.

En mi humilde opinión la escritora a querido reírse de la burguesía de esa época, en la que eran más importantes las apariencias que los sentimientos. De una forma ingeniosa, nos muestra lo que realmente es importante, más allá de lo material y la sociedad imperante en la Inglaterra de la Regencia.

Yo me quedo con la gimnasia conyugal y el instrumento masculino.... os aseguro que dará mucho que hablar.

Pero un detalle que me encanto de las tres... es que sus protagonistas masculinos se enamoran profundamente de sus mujeres... y no les importa gritarlo a los 4 vientos o demostrarlo de cualquier manera.