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Mi blog vio la luz, el día 18 de Octubre de 2012...

Les doy la bienvenida a mi rincón, donde todos los relatos, cortos o escritos que comparta con ustedes, nacen de mi corazón e imaginación.
Los personajes que pueda crear en mi mente no tienen ningún parecido con alguna persona real.
Cualquier imagen que utilice para representar a mis personajes es simplemente porque esas personas tienen las características de los protagonistas de mi historia.

Ya saben... un blog crece y se alimenta de comentarios, espero los vuestros.

lunes, 5 de noviembre de 2012

HISTORIA Y LENGUAJE DEL ABANICO

Fuente: wikipedia he internet



Historia.
La historia del abanico no es tan remota como se podría pensar en un principio. Algo tan simple como abanicarse con los más diversos materiales (plumas, hojas...) no dió lugar al abanico hasta una relativa reciente creación. Aunque existían elementos para "airearse" el abanico de cierre y varillas se remonta apenas a 5 siglos atrás. Existían elementos simples, como el conocido paipai de una sola hoja rígida con un mango o empuñadura, y de gran variedad en formas y tamaños.
Se cree que por el siglo XV entre los años 1.400 a 1.425 los abanicos llegaron a China desde Corea. Los grandes "viajeros" los trajeron a Portugal, España e Italia (cuna de los mayores descubridores del planeta). Aunque según recientes estudios se cree que los primeros abanicos plegables fueron introducidos en Europa por los Jesuítas. Catalina de Médicis los introdujo en Francia. En la corte de Enrique III, tomando como ejemplo el Rey que los utilizaba se hicieron muy populares.
Pero la época de máximo esplendor fué durante los reinados de Luis XIV y Luis XV, en donde eran complemento indispensable en el vestuario de una gran señora. Se utilizaban materiales de auténtico lujo, como piedras preciosas, tafetán de Florencia (las telas italianas eran consideradas las más lujosas del mundo), oro y metales preciosos, etc. En el siglo XVII hacen su aparición en Inglaterra, pero el varillaje estaba sujeto a un mango rígido. Eran de gran tamaño, y adornados con motivos diversos, pintados por artistas de renombre.
En la actualidad, el abanico ha pasado a ser un mero complemento, muy poco utilizado. Aunque podemos relatar cientos de casos en la historia en las que aparece el abanico, este tuvo su gran época de esplendor como vehículo de un lenguaje invisible y cifrado con el que se podían expresar sentimientos e incluso se podían pasar contraseñas con la más variada finalidad. Aunque existe una compleja terminología, conocida como campiología para estudiar el lenguaje del abanico en función de la orientación del abanico y la forma de sujetarlo, nosotros vamos a dar las posiciones que eran más conocidas, sin adentrarnos en complejos estudios sobre el tema.

El lenguaje del abanico. Interpretación.
  1. Abanicarse rápidamente. Te amo con intensidad.
  2. Abanicarse lentamente. Abanicarse de forma pausada, significa soy una señora casada y me eres indiferente. También si se abre y cierra muy despacio significa esto.
  3. Cerrar despacio. Este cierre significa un "Sí". Si se abre y cierra rápidamente significa, "Cuidado, estoy comprometida".
  4. Cerrar rápido. Cerrarlo de forma rápida y airada significa un "No".
  5. Caer el abanico. Dejar caer el abanico significa: te pertenezco.
  6. Levantar los cabellos. Si levanta los cabellos o se mueve el flequillo con el abanico significa que piensa en ti, que no te olvida.
  7. Contar varillas. Si cuenta las varillas del abanico o pasa los dedos por ellas quiere decir que quiere hablar con nosotros.
  8. Cubrirse del sol. Significa que eres feo, que no la gustas.
  9. Apoyarlo sobre la mejilla. Si es sobre la mejilla derecha significa "Si". Sobre la mejilla izquierda es "No".
  10. Prestar el abanico. Si presta el abanico a su acompañante, malos presagios. Si se lo da a su madre, quiere decir "Te despido, se acabó".
  11. Dar un golpe. Un golpe con el abanico sobre un objeto, significa impaciencia.
  12. Sujetar con las dos manos. Si sujeta el abanico abierto con las dos manos, significa "es mejor que me olvides".
  13. Cubrirse los ojos. Con el abanico abierto, significa "Te quiero". Si se cubre el rostro puede significar "Cuidado, nos vigilan.
  14. Pasarlo por los ojos. Si se pasa el abanico por los ojos significa, Lo siento. Si cierra el abanico tocándose los ojos quiere decir, "Cuando te puedo ver".
  15. Abrir el abanico y mostrarlo. Significa, "Puedes esperarme".
  16. Cubrirse la cara. Cubrirse la cara con el abanico abierto, significa: Sígueme cuando me vaya.
  17. A medio abrir. Apoyar el abanico a medio abrir sobre los labios quiere decir "Puede besarme".
  18. Apoyar los labios. Si apoya los labios sobre el abanico o sus padrones, significa desconfianza, "No me fío".
  19. Pasarlo por la mejilla. Significa, "Soy casada".
  20. Deslizarlo sobre los ojos. Significa: "Vete, por favor".
  21.  Mano izquierda. Llevarlo en la mano izquierda quiere decir: "Deseo conocerte".
  22. Moverlo con la mano izquierda significa: "Nos observan".         
  23. Mano derecha. Llevarlo o moverlo con la mano derecha, significa: "Amo a otro".
  24. Pasarlo de una mano a otra. Significa, "Estás flirteando con otra" o "Eres un atrevido".
  25. Girarlo con la mano derecha. Significa: "No me gustas".
  26. Tocar la palma de la mano. Quiere decir: "Estoy pensando si te quiero".
  27. Sobre el corazón. Apoyar el abanico abierto sobre el corazón o el pecho, quiere decir: "Te amo" o "Sufro por tu amor".
  28. Darse en la mano izquierda. Darse un golpe con el abanico cerrado en la mano izquierda significa "Ámame".
  29. Mirar dibujos. Mirar los dibujos del abanico, quiere decir: "Me gustas mucho".
  30. Bajarlo a la altura del pecho. Significa: "Podemos ser amigos". También dejarlo colgado, quiere decir "Seremos amigos".
  31. Cerrarlo sobre la mano izquierda. Quiere decir: "Me casaré contigo".
  32. Saldré. Ponerse en el balcón con el abanico abierto o salir al balcón abanicándose. También entrar en el salón abanicándose.
  33. No saldré. Dejarse el abanico cerrado en el balcón, salir al balcón con el abanico cerrado, o entrar en el salón con el abanico cerrado.
  34. Arrojar el abanico. Quiere decir: "Te odio". o "Adiós, se acabó".
  35. Presentarlo cerrado. Significa: "¿Me quieres?".
  36. Sobre la oreja. La izquierda. "Déjame en paz no quiero saber nada de ti". La derecha, "No reveles nuestro secreto".
  37. Contar o abrir cierto número de varillas. La hora para quedar en una cita, en función del número de varillas abiertas o "tocadas".






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